¿Amistades ricas en toxinas?


¿Qué debe hacerse cuando nos damos cuenta de que una relación como la amistad no nos está reportando felicidad sino problemas?

Toda amistad tiene sus altibajos y es natural que surjan problemas, pero debemos estar muy alertas a la intensidad y continuidad de éstos ya que son señales de una posible amistad tóxica que nos aporta un nivel de drama innecesario e indeseado.

Como toda amistad es una relación entre dos partes, es tan necesario analizar tanto la conducta, pensamientos y emociones propias como las de nuestra amistad. Muchas veces, lo que nos molesta y perturba de otra persona puede ser un aspecto propio que estamos negando y proyectando en los demás. El establecimiento de límites sanos, la confianza, honestidad y buena comunicación son aspectos claves de una amistad saludable, un déficit o conflicto en cualquiera de estos aspectos nos alerta de una posible amistad problemática o tóxica.

Si en algún momento, nuestra interacción con esta persona nos despierta ira, miedo o ansiedad, no es aconsejable actuar sobre estas emociones. Respira, cálmate y aléjate. Una vez serena, siéntate y anota lo que estés sintiendo o pensando acerca de lo qué pasa y acerca de tu amistad, usando frases cortas y sencillas. Puedes hacer una lista de los pros y contras de seguir relacionándote con esta persona. Esto te ayudará a la hora de sentarte a hablar sobre el tema con tu amiga, si decides hacerlo.

Es muy importante evitar triangularse, es decir, no convertirse en víctima, acusador o salvador en la relación de amistad.  Si tu amistad insiste en que cumplas cualquiera de estos roles, lo mejor es que te alejes y busques amistades nuevas.

¿Qué puede hacerse en el caso específico de estos cuatro tipos de amiga?:

- Amiga indiscreta (no sabe guardar secretos, hace comentarios inapropiados sobre las debilidades que uno le ha confesado).

Si es la primera vez que sucede, siéntate con tu amiga y explícale cómo te hace sentir su indiscreción. Una buena amiga sabrá entenderte, se disculpará y evitará futuras indiscreciones. Si descubres que tu amiga sigue con su comportamiento indiscreto, o no acepta su falta, es tu decisión continuar siendo su amiga o seguir confiándole tus secretos y confidencias.

- Amiga mala suerte (siempre mira todo desde el lado negativo, disminuye tu confianza).

El “filtro mental” o “abstracción selectiva” es una distorsión cognitiva, una forma distorsionada de pensar por la cual tu amiga se enfoca y selecciona solo los puntos negativos y jamás ve los positivos. Si te permites pensar como ella, por supuesto que tu confianza en ti misma disminuirá. Es posible que ella esté proyectando su propia inseguridad y baja autoestima en ti, y es responsabilidad tuya no caer en su juego (que no necesariamente es intencional). Como buena amiga, intenta hacerle comprender su manera distorsionada de pensar, y si está renuente a cambiar, pídele que se reserve sus opiniones negativas. Al final del día, tú decides si quieres estar rodeada de gente negativa.

- Amiga problema (siempre incurre en el mismo error y uno es el paño de lágrimas del mismo problema una y otra vez).

Los errores nos enseñan, pero si tu amiga sigue tropezando sobre la misma piedra una y otra vez, obviamente no está obteniendo un aprendizaje de su experiencia. Al permitirte convertirte en su paño de lágrimas, estas asumiendo el rol de su salvadora, y dejando que ella asuma el de víctima. Salte del triángulo, aconséjale que busque ayuda terapéutica para comprender por qué sigue incurriendo en los mismos errores y cómo abandonar la posición de víctima. Ahí la estas ayudando, como una buena amiga, sin pretender salvarla y triangularte junto con ella.

- Amiga coqueta (intenta coquetear con los novios de las otras y con el de uno propio).

Tu amiga coqueta tiene un problema de límites. Si es la primera vez que pasa, de seguro te producirá ira, miedo o ansiedad, ¡o una mezcla de todos ellos! Respira, aléjate y cálmate. No confrontes a tu amiga, habla con ella. Explícale cómo te hace sentir lo que ella está haciendo y establece tus límites. Si ella no sabe respetarlos una vez los has establecido, es más saludable que te alejes y la evites.

¿Cuál es la mejor manera de establecer límites? ¿Cómo aplica aquí aquello de “ser asertivo”?

La mejor manera de establecer límites sanos es con calma, serenidad, firmeza y asertividad (saber decir “No” algo que a muchos nos cuesta horrores). Si nos cuesta establecer límites, nos cuesta ser asertivos y viceversa. Estas no son habilidades que se aprenden de la noche a la mañana y lo mejor es buscar ayuda terapéutica para así aprender a establecer límites sanos y ser más asertivos. Al empezar a hacerlo, es común equivocarse, ser demasiado flexibles o demasiado fuertes, está bien, es normal y debemos darnos permiso de que nos salga mal un par de veces hasta que empieza a salir bien. Aquí, ser asertivo implica, sin atacar o agredir a nuestra amistad, poder establecer nuestros límites y nuestros “No” sin dejar que queden de segundo lugar a los “Si” que nuestras amistades esperan de nosotros.

- Izzy :)

El narcisismo en tu red social.


Desde que empecé a usar redes sociales a finales del 2012, me ha resultado fascinante ver cómo usamos esta herramienta y cómo, a través de nuestros tweets, posts, estados, bíos y más, le contamos al mundo quiénes somos, y llenamos (o intentamos llenar) una necesidad de definirnos, etiquetarnos y destacar (u ocultar) distintos aspectos de nuestro self.

¿Nos estamos volviendo más narcisistas?

La Dra. Lisa Firestone advierte que diversos estudios muestran que estamos viviendo en una sociedad cada vez más narcisista, donde los “reality shows” dominan la televisión y Facebook (y Twitter, Whatsapp, y un muy largo etcétera) reemplaza las conversaciones cara a cara.

Data recolectada por la Profesora Jean M. Twenge de 37,000 estudiantes universitarios muestra que los rasgos de personalidad narcisista han aumentado tan rápidamente como la obesidad desde 1980 hasta el presente (esta comparación sugiere que el narcisismo podría llegar a niveles epidémicos).

¿Qué rasgos definen una personalidad narcisista?

Bien, ahora, ¿qué rasgos definen una personalidad narcisista? El DSM-IV define el trastorno narcisista de la personalidad como un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía que empieza al comienzo de la edad adulta y que se da en diversos contextos.

El DSM-IV establece nueve criterios para el diagnóstico del trastorno (de los que se necesitan 5 o más para cumplir con el diagnóstico):

(1) Tener un grandioso sentido de auto importancia (exagerar los logros y capacidades, esperar ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados);

(2) Estar preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios;

(3) Creer que es «especial» y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status;

(4) Exigir una admiración excesiva;

(5) Ser muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas;

(6) Ser interpersonalmente explotador, por ejemplo, sacar provecho de los demás para alcanzar sus propias metas;

(7) Carecer de empatía: ser reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás;

(8) Frecuentemente envidiar a los demás o creer que los demás le envidian;

(9) Presentar comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.

Por supuesto que aquí ya estamos hablando a un nivel de trastorno o patología, y es que narcisistas lo somos todos, en mayor o menor escala y tener un poco de narcisismo es incluso necesario y saludable (tal es el caso del narcisismo primario y el narcisismo saludable), como todo, en su justa medida.

El narcisismo en tu red social (y hasta en la sopa).

Una serie de estudios recientes que comparan los rasgos y metas de vida de gente joven en la secundaria y universidad con aquellos de generaciones anteriores en el mismo rango de edad, muestran un aumento en valores extrínsecos versus intrínsecos. Nuestra generación actual valora más el dinero, la imagen y la fama por encima de la comunidad, afiliación y auto-aceptación.

Ha habido muchos estudios buscando conexiones entre Facebook y narcisismo. Consistentemente, estos encuentran que quienes puntúan más alto en el Inventario de Personalidad Narcisista tienden a tener más amigos en Facebook, taggearse más a menudo en fotos y actualizar su status más frecuentemente.

W. Keith Campbell indica que la gente a menudo utiliza Facebook para “verse importantes, especiales y ganar atención, status y autoestima.” El problema con este aspecto de las redes sociales es que casi todos presentan una imagen no realista de sí mismos (seleccionando sus mejores fotos para sus perfiles y compartiendo la información más atractiva sobre si).

Bueno, en lo personal, me parece que aquí entra mucho de nuestra naturaleza humana, así como nuestra autoestima, ¿A quién no le gusta compartir esa foto donde salió tan bien (yo salgo fatal en el 90% de las fotos, créanme que me encanta compartir una en la que me parece que salgo bien)? ¿A quien lo le gusta mostrar los aspectos que considera más valiosos, interesantes e importantes de uno mismo? Una vez más, aparte de ser subjetivo, esto también depende de no irse ni a un extremo ni a otro, ¿ustedes que creen?

El “brillo” de otros puede tener efectos psicológicos negativos en sus amigos o seguidores (bueno, ¿y eso es culpa de quien aporta el “brillo” o de quien se “deslumbra” con él y se siente “opacado”? Buena pregunta, ¿no?).

A mí me ha pasado, leo o veo algo que alguien ha posteado en su cuenta de Twitter y siento ese “efecto psicológico negativo”. ¿Creen que cuando le cuento a mi terapeuta me dice “¡Que mal hace esa persona en postear eso, que narcisista!”? ¡Que va! Me dice: “Izzy, al ver o leer eso, ¿qué idea negativa tienes de ti mismo?” y esa es la clave: una distorsión cognitiva (no me siento mal por lo que leo o veo, sino por lo que pienso negativamente de mi mismo a raíz de eso que vi o leí).

Investigaciones con estudiantes de pregrado (en Estados Unidos) mostraron que los estudiantes que más interactuaban con Facebook tenían mayor tendencia a pensar que las vidas de las otras personas eran más felices y mejores. Estos usuarios intensos de Facebook también se comparaban más negativamente a otros y se sentían peor acerca de si mismos (un buen psicólogo cognitivo conductual seguro puede sacar una buena lista de distorsiones cognitivas de este párrafo, los invito a compartirla).

¿Entonces la culpa la tiene Facebook?

Así, la Dra. Lisa Firestone deja claro que si bien Facebook y las redes sociales pueden ser una plataforma para los narcisistas, sería un error concluir que estas son las causantes de este aumento en el narcisismo social.

Este puede tener mucho menos que ver con nuestras redes sociales en línea y más que ver con nuestras redes sociales en el hogar. Inculcar un sentido de autoestima en los niños es importante, pero como todo, en exceso, puede causar más daño que beneficio.

Los estudios lo demuestran, los niños que reciben cumplidos por una habilidad que no han dominado o por talentos que no tienen terminan sintiéndose más vacios e inseguros. La autoestima real se construye en base a elogios por logros reales.

¿Y cuál es la diferencia entre autoestima y narcisismo?

La autoestima representa una actitud construida sobre logros que hemos dominado, valores a los que nos hemos adherido y cuidado que hemos mostrado hacia otros.

El narcisismo se basa en el temor al fracaso o la debilidad, un enfoque sobre uno mismo, un impulso malsano a ser visto como el mejor y una inseguridad profundamente arraigada y un sentimiento subyacente de inadecuación.

¿Y como les enseñamos eso a los niños?

Junto con su padre, el Dr. Robert Firestone, la Dra. Lisa estresa la importancia de que los padres alienten a sus hijos a tener un sentido verdadero de sí mismos. El amor paternal real que hace posible esto incluye calidez, afecto y estar en sintonía con las necesidades del niño, así como ofrecer guía, dirección y control cuando sea apropiado. Este tipo de amor (dentro de los límites saludables) ayuda a los niños a desarrollar una autoestima verdadera en lugar de rasgos de personalidad narcisista.

Así que ya saben, a cultivar esa autoestima sana y buena fuera de línea (offline) para no tener que lidiar con nuestro narcisismo toxico y malo en línea (online). ¡Que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “Is Social Media to Blame for the Rise in Narcissism?” por Lisa Firestone.

El arte de aprender a soltar el “pensar de más”.


Lo dijo Maynard James Keenan en la canción de Tool, “Lateralus”:

Over thinking, over analyzing separates the body from the mind.
Withering my intuition leaving all these opportunities behind.

Es decir: “Pensar de más, sobre analizar separa el cuerpo de la mente. Marchitando mi intuición dejando todas estas oportunidades atrás.

Y cada vez que escucho esas líneas, no puedo evitar identificarme. Y es que tengo la manía de pensar, analizar, racionalizar, intelectualizar y rumiar de más, soy el afortunado/desafortunado dueño de un discurso interior que no vino con botón de apagado de fábrica.

Toca aprender a apagarlo, o silenciarlo, manualmente.

Esto de pensar de más y sobre analizar también nos sirve de aprendizaje, sobre todo cuando aprendemos a escuchar la vocecita silenciada y/o apagada detrás de este proceso: nuestra intuición.

Porque mientras estas voces interiores nos están abrumando, nuestra intuición nos está mandando un mensaje clarísimo: “¡Cuando estás claro no lo tienes que pensar tanto!

Hace un par de semanas atrás estaba con mi terapeuta discutiendo si trabajar o no un tema particular en la agenda y me preguntó: “Izzy, ¿quieres que trabajemos sobre esto?” Verán, en estos casos, mi terapeuta tiene una estrategia muy efectiva, me deja pensar 5-10 segundos y ahí viene la frase mágica: “Izzy, lo estás pensando demasiado, si quisieras, no lo pensarías tanto. La intuición no necesita pensar mucho.

La intuición no necesita pensar mucho. Una frase simple que dice mucho.

Nuestra intuición nos dice muy rápidamente si algo es o no es. Es un sí o es un no. Casi siempre, si empezamos a pensarlo demasiado, es más probable que nuestra intuición nos esté diciendo “no”. O al menos “no ahora” o “no todavía”. Es un “no” o todavía no estamos listos para el “si”.

Ojo, tampoco hablo de actuar sin pensar, saltar sin mirar, dar rienda suelta a la impulsividad. No se trata de irse de un extremo al otro, ningún extremo es bueno ni saludable, aquí hablamos de encontrar el punto medio, el equilibrio.

Cuando nos sale ese “si” o ese “no” del alma, espontáneamente, es nuestro instinto o intuición en el asiento de pasajero de nuestras vidas, haciendo de buen copiloto, en vez de esa voz interior que nos pone a pensar y analizar de más, la que complica lo simple. Y es que no hay nada más rico que no complicarse la mente y simplificar el alma. - Izzy

La transferencia y contratransferencia en la Terapia Cognitivo Conductual (TCC).

¡Hola! Les cuento, podemos decir que la terapia cognitiva conductual es una de mis líneas terapéuticas predilectas; después de todo, fue la base teórica de mi tesis de maestría en psicología clínica y mi mentor en esta corriente teórica fue Fabio Bethancourt, ¡una eminencia en TCC (y una belleza de ser humano)!

Sin embargo, yo soy de la filosofía integrativa, es decir, considero que toda corriente teórica y terapéutica en el campo de la psicología tiene su utilidad, y al igual que en tantas otras cosas de la vida, la diversidad enriquece la experiencia.

He tenido el gusto de conversar con muchos colegas acerca de este tema de corrientes psicodinámicas y cognitivo conductuales, sus parecidos y diferencias y comenté que a pesar de mi corte cognitivo, en mis consultas sigo prestando muchísima atención a la transferencia y contratransferencia.

Transferencia: La función psíquica mediante la cual un sujeto transfiere inconscientemente y revive, en sus vínculos nuevos, sus antiguos sentimientos, afectos, expectativas o deseos infantiles reprimidos.

Contratransferencia: Conjunto de las reacciones inconscientes del analista frente a la persona del analizado y, especialmente, frente a la transferencia de éste.

Esto nos llevo a la interesante pregunta: ¿Existe la transferencia y contratransferencia en la TCC? El libro “Cognitive Behavior Therapy - Basics and Beyond” de Judith S. Beck puede bien considerarse la “biblia” de la TCC, y no mencionan para nada la transferencia y contratransferencia.

El tema me quedo dando vueltas en la cabeza y finalmente di con algo revisando el libro “Learning Cognitive-behavior Therapy: An Illustrated Guide” de Jesse H. Wright. Les comparto lo que aprendí:

La transferencia en la Terapia Cognitivo Conductual (TCC).

"Usted no me entiende, doctor, nunca me entiende (igual
que mi papá...)"
El concepto de transferencia se deriva del psicoanálisis y psicoterapia psicodinámica, pero esta sustancialmente revisado en la TCC para ser consistente con sus teorías y métodos. Como en otras terapias, el fenómeno de transferencia es visto como la recreación en la relación terapéutica de elementos clave de relaciones previas importantes (padres, abuelos, maestros, jefes, colegas). Sin embargo, en la TCC no se enfoca en sus componentes inconscientes o en los mecanismos de defensa sino en las formas de pensar y actuar habituales que se recapitulan en el marco terapéutico. 

Dado que usualmente la TCC es de corta duración, con una alianza terapéutica directa y altamente colaborativa, la intensidad de la transferencia es menor que en la psicoterapia psicodinámica. Además, no es vista como un mecanismo primario o necesario para el aprendizaje o el cambio. Aun así, el estar conscientes de las respuestas de transferencia en los pacientes y la habilidad de usar este conocimiento para mejorar la relación terapéutica y modificar patrones disfuncionales de pensamiento son partes importantes de la TCC.

Al evaluar la transferencia en la TCC, el terapeuta está pendiente de esquemas y patrones comportamentales asociados que probablemente se desarrollaron en el contexto de relaciones significativas pasadas. Esta evaluación sirve dos funciones primarias:

- El terapeuta puede analizar la relación terapéutica y aprender acerca de las creencias centrales y examinar en vivo los efectos de estas cogniciones sobre el comportamiento del paciente en relaciones importantes.

- El terapeuta puede diseñar intervenciones para cercenar cualquier efecto negativo de la transferencia sobre la alianza terapéutica o el desenlace de la terapia.

Si hay evidencias de que una creencia central esta influenciando la relación terapeuta-paciente, el clínico debe considerar las siguientes preguntas:

¿Es la transferencia un fenómeno saludable o productivo? 

De ser así, el terapeuta puede abstenerse de comentar al respecto y permitir que siga su curso.

¿Cree que hay potencial para efectos negativos de la transferencia?

Quizás el estado actual de la transferencia sea neutral o benigno, pero existe la posibilidad de complicaciones. Se debe planear anticipadamente y tomar acciones preventivas para evitar problemas futuros, tales como colocar límites estrictos y detallar directrices detalladas para la alianza terapéutica.

¿Hay una reacción de transferencia que requiere de atención inmediata?

Si la reacción de transferencia interfiere con la colaboración, bloquea el progreso o tiene efecto destructivo sobre la terapia, el terapeuta debe tomar acción. Las intervenciones pueden incluir psico-educación sobre el fenómeno de transferencia, uso de técnicas estándar de TCC para modificar pensamientos automáticos y esquemas involucrados en la transferencia, practicar comportamiento alternativos más saludables, etc.

La contratransferencia en la Terapia Cognitivo Conductual (TCC).

"¡Es que tu nunca me escuchas, eres mi paciente
pero no me escuchas (igual que mi hijo...)!"
El terapeuta debe estar alerta a posibles reacciones de contratransferencia que puedan estar interfiriendo con el desarrollo de una relación terapéutica colaborativa. La contratransferencia en la TCC ocurre cuando la relación con el paciente activa pensamientos automáticos y esquemas en el terapeuta, y estas cogniciones tienen el potencial de influir sobre el proceso terapéutico. Como los pensamientos automáticos pueden operar fuera de nuestra plena conciencia una buena manera de detectar posibles reacciones de contratransferencia es reconocer reacciones emocionales, sensaciones físicas y comportamientos que pueden estar siendo estimuladas por nuestras cogniciones.

¿Indicadores comunes de que puede estar ocurriendo una reacción de contratransferencia?

- Sentirse enojado, tenso o frustrado con el paciente;

- Aburrirse en la terapia;

- Sentir alivio cuando el paciente está atrasado o cancela la cita;

- Tener dificultades repetidas trabajando con un tipo particular de trastorno, conjunto de síntomas o dimensión de la personalidad;

- Sentirse atraído particularmente a cierto paciente.


Las teorías y métodos de la TCC pueden usarse por parte del terapeuta para manejar y entender la reacción. Primeramente se deben identificar los pensamientos automáticos y esquemas, y entonces trabajar en modificarlos.

Bueno, espero que este tema les haya parecido interesante y me encantaría escuchar sus ideas, comentarios, preguntas y experiencias al respecto. Seguro a todos nos ha pasado alguna vez sentir estas reacciones de contratransferencia con uno que otro paciente, después de todo, somos humanos y lo importante es detectarlas a tiempo y hacer lo necesario para asegurar el bienestar del paciente y de la relación terapéutica. ¡Ya saben, que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos del libro “Learning Cognitive-behavior Therapy: An Illustrated Guide” de Jesse H. Wright.

Aspectos fundamentales de la terapia EMDR.


Les cuento, Sara Staggs es terapeuta especializada en trauma en el DC Rape Crisis Center (una agencia que atiende sobrevivientes de violencia sexual) y apasionada acerca del TETP (trastorno de estrés post traumático), trauma y violencia sexual. Pueden conocer más sobre ella y su trabajo a través de su página “On Trauma Therapy”.

¿Saben qué me encantó de su página? En la sección de “About me” inicia con la siguiente frase: “I know the terror of being betrayed by your body with trauma symptoms.” (Conozco el terror de ser traicionados por sus propios cuerpos con síntomas de trauma). ¡No se imaginan cómo estas palabras tan sencillas resuenan y tienen tanto significado para quienes han sufrido algún tipo de trauma o han sobrevivido eventos traumáticos en sus vidas!

En su artículo “5 Things to Know About EMDR” habla acerca de la terapia EMDR, y como se trata de un enfoque terapéutico que me fascina y sobre el cual he tenido poca oportunidad de hablar, decidí compartir fragmentos de su artículo con ustedes, espero les guste y que la terapia EMDR sea un tema más recurrente en mis blogs.

El trauma se almacena en el cuerpo.

Los sobrevivientes de violación pueden encontrar que ciertas posiciones durante la actividad sexuales repentinamente resultan en una respuesta traumática, de igual manera que los sobrevivientes de asalto se encuentran reaccionando agresivamente y por reflejo antes personas que se les acercan por detrás.

De igual manera en que podemos entrenar a nuestro cuerpo por medio de los deportes, el combate o la defensa personal, para responder por reflejo ante distintas circunstancias, tiene sentido que el trauma se almacene en nuestro cuerpo como otro tipo de circunstancia que requiere de una reacción de reflejo.

La terapia EMDR utiliza la conciencia somática y posterior descarga para trabajar con recuerdos traumáticos.

Cómo son las redes de recuerdos.

Los recuerdos se entrelazan entre sí formando redes, y estas redes se forman por medio de emociones. Si de niños tenemos una experiencia traumática o muy humillante nos causa una profunda impresión y toda experiencia posterior que se sienta de igual forma será agregada a la red.

Cuando se procesa el trauma, se trabaja hacia atrás a partir de un activador o disparador actual (lo que sea que activa en nosotros la respuesta de trauma) hacia los demás recuerdos en la red y a menudo hasta llegar al recuerdo original (el que inicio la red, muchas veces un evento que ocurrió en nuestro infancia).

Los recuerdos traumáticos a menudo involucran una creencia falsa.

Estas redes de recuerdos compuestas por emociones pueden identificarse en base a la creencia central unida a ellas. Si, las creencias centrales son parte de la teoría cognitivo conductual, y aquí se resalta otro aspecto maravilloso de la terapia EMDR, es un enfoque integrativo, que toma en cuenta (y se acopla a) todas las corrientes psicológicas (tanto teóricas como terapéuticas).

Las creencias centrales son los pensamientos más centrales y perdurables, desarrollados desde la infancia, que tenemos acerca de nosotros, los demás y el mundo. Por lo tanto, nuestra red de recuerdos “humillantes” puede estar unido a la creencia central: “Soy un fracaso” o “No soy suficientemente bueno”.

El trauma es un evento o recuerdo que no fue procesado adecuadamente.

Básicamente, los recuerdos traumáticos son verdaderamente abrumadores y no logran ser deconstruidos, evaluados y elaborados de la manera en que los recuerdos no-traumáticos si. En lugar de ello, TODO se guarda (y por esto me refiero a TODO y en CRUDO y SIN PROCESAR, tal cual ocurrió en el momento). Esto significa que guardamos mucho material innecesario que sale a la superficie cuando se activa o dispara el recuerdo, o evitado, dejándonos en vilo ante futuras amenazas (o ante cualquier circunstancia o situación, muchas veces hasta inocua, que dispara el recuerdo y la reacción traumática).

Reprocesar involucra instalar creencias correctas.

A diferencia de las terapias por exposición, la terapia EMDR va un paso mas allá de solamente “desensibilizar”, buscando reprocesar la experiencia del evento traumático para darle un nuevo significado. Entonces, “No soy suficientemente bueno” se convierte en “Soy suficientemente bueno” y esta nueva creencia está completamente internalizada de una manera que no puede lograrse por medio de terapias cognitivas.

¡Saludos y que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo: “5 Things to Know About EMDR”, por Sara Staggs.
Imagen: “Broken doll” por AnnMei - http://annmei.deviantart.com/art/Broken-doll-262320676

¿Hablar más de ir a terapia?


Vamos a ser francos, el estigma de ir a terapia existe, nos guste o no. Es algo que la gente asocia con estar enfermos, dañados, locos, etc. Y bueno, hay personas que van a terapia y están “enfermas” porque su salud mental está comprometida, otras tantas no están “dañadas” pero si les han hecho daño o las han lastimado, y otras no están “locas”, pero quizás sufran de un trastorno mental.

También hay personas que van a terapia porque están lidiando con una situación particular muy difícil y necesitan ayuda, guía, orientación y contención. Otras se percatan de que están repitiendo patrones (dándose una y otra vez con la misma pared) y quieren cambiar. Otras quieren entender mejor su historia, la propia y/o la familiar. Muchos van porque desean trabajar en su desarrollo individual y en su crecimiento personal.

Los terapeutas no estamos exentos de nada de esto. Después de todo, somos humanos. El “yo” (ego) está en una lucha constante con su “ello” (el id, o inconsciente) y su “súper yo” (súper ego), mediando entre los deseos de uno y las reglas del otro. Para esto pone en práctica toda una serie de defensas (sanas y naturales en su justa medida) y ante situaciones difíciles, estresantes, traumáticas y límites a veces estas defensas fracasan y caen, permitiendo la entrada del trastorno, el malestar, la enfermedad mental.

Cuando el “yo” del paciente está debilitado, el terapeuta le “presta” el suyo. En la teoría psicodinámica se dice que el terapeuta pone su “yo” sano al servicio del paciente. La palabra clave aquí es “sano”. Cuando tratamos día a día con personas con problemas emocionales y trastornos mentales, nuestra salud mental requiere cuidarse mucho.

Si lo vemos de esta forma, los terapeutas tenemos razones, motivos, derechos y responsabilidades que nos dan permiso para ir a terapia, como seres humanos y como profesionales de la salud mental.

Tomando esto en cuenta, creeríamos que todos los terapeutas vamos a terapia (no necesariamente cierto), y que todos hablamos abiertamente sobre nuestro proceso terapéutico individual (no necesariamente cierto). No hablo de ventilar cada detalle del mismo, sino de ser más abierto al respecto.

No es que tengamos que hacerlo, hablar de ello. Después de todo, cada quien tiene derecho a elegir qué aspectos de su vida personal hace públicos y cuales mantiene en privado. Sin embargo, en el caso de los psicólogos y la terapia, hay buenas razones para hablar de ello.

A mí me gusta hacerlo, y me encanta ver a otros colegas que hacen lo mismo.

¿Por qué? Bueno, primero, porque en Panamá todavía hay mucho estigma y tabú acerca de ir a terapia, y creo que si a los mismos psicólogos nos da pena o vergüenza decir que vamos, ¿cómo esperamos que las demás personas también lo vean como algo normal, positivo y saludable? Para normalizar la terapia, hay que hablar más de ella, empoderarse del proceso terapéutico.

Segundo, aprendemos mucho en terapia. Aprendemos cosas que nos sirven en nuestro desarrollo personal, en nuestro crecimiento individual y también en nuestro trabajo como terapeutas. Elaboramos y entendemos mejor nuestra propia historia, y esto nos permite entender mejor la de nuestros pacientes. Nos hacemos conscientes de los patrones que seguimos repitiendo una y otra vez y aprendemos nuevas alternativas, una mejor manera, una forma más saludable. Disfruto compartir esas cosas, porque uno aprende para poder compartir lo aprendido, o al menos es lo que pienso.

Tercero, creo que como terapeutas, este es uno de esos puntos que no se negocian. Tenemos que ir a terapia o supervisión, no podemos darnos el lujo de descuidar nuestra salud mental y emocional, es nuestra responsabilidad para con nosotros mismos y para con nuestros consultantes. ¡No hay nada peor o más peligroso que un terapeuta que está más revuelto que sus consultantes! Es como una brújula descompuesta, ¡no hay forma de que apunte al norte! Es como un foco dañado, ¡no hay manera que ilumine! ¿Se entiende?

Mientras tanto, yo voy a seguir yendo a terapia, y hablando de ello. Quién sabe, de repente lo que yo les cuento le sirve a alguien con un paciente o cliente, o anima a alguien a ir a terapia o a hablar acerca de su propio proceso. Y todos salimos ganando. - Izzy

El arte de quedar pintado en una esquina.

I. Pintado en una esquina.

Odio quedar pintado en una esquina. Me pasa a menudo. Trazas un plan de acción, haces, dices, ejecutas, y cuando te das cuenta, ahí quedaste, en la maldita esquina. No te queda otra que quedarte ahí parado, sintiéndote varios gradientes de tonto, a esperar que se seque la pintura y logres hacer una salida más o menos digna (más menos que más) o confiar en tus habilidades acrobáticas y gimnásticas, que no son tan buenas como te imaginaste, para emprender la huida, el escape, la fuga; en cuyo caso, dependiendo de qué tan grande es la habitación a cuya esquina te pintaste o qué tan lejos quedaste de la puerta o de la ventana, dejarás un bello rastro de tus pisadas a lo largo de la superficie que acabaste de pintar.

A veces creo que lo mejor es la segunda opción. Claro, dejaste un desastre, pero al menos dejaste algo. Puedes mirar atrás y decir “he ahí las huellas de mi último aprendizaje, la próxima vez seguro calculo mejor”. Es parte aprender a ser más flexible y menos rígido, parte aprender a ser más humano con uno mismo y menos perfeccionista y parte aprender a reírse de uno mismo, porque de seguro no va a ser la última vez que nos pintemos a una esquina nueva, en una habitación nueva, en una casa o un depa nuevo.




II. El psicólogo/escritor, extraño hibrido.

No todos los psicólogos escriben, y no todos los que escriben son psicólogos. El psicólogo/escritor es un extraño hibrido, con el cual habría que sentarse y preguntarle: “Y vos de chiquito, ¿qué querías ser, psicólogo o escritor?” Algo me dice que la mayoría de los niños saben qué es un escritor desde mucho antes de tener la menor idea de qué es un psicólogo.

Yo no sé si de chiquito quería ser un escritor. Mentira, si se, no tenía la menor idea de que eso siquiera existía como una opción vocacional. Obvio que sabía que existían los libros, me gustaba mucho que me los leyeran desde antes de que supiera leerlos por mí mismo (o tirarme en el piso a ver los dibujitos, si no había nadie para descifrarme esos indescifrables símbolos), pero no creo haber dedicado un segundo de mi tiempo infantil preguntándome acerca de quienes los escribían.

Eso sí, desde chiquito, siempre hubo maquinas de escribir en mi casa, ¡y me fascinaban! Podía quedarme horas y horas viendo a mi mamá o a mi papá sentados frente a la máquina, tecleando, jalando la palanca que movía el rodillo, esa sinfonía de ruidos, entre teclas, rodillos en movimientos y el sonido de campanita cuando el rodillo llegaba a su punto final, me maravillaba.

Nada me divertía mas, ni me causaba mayor euforia y éxtasis infantil, que el que mis padres me permitieran sentarme frente a la máquina, pusieran una hoja en blanco en el carril y me dejaran escribir. Y ahí estaba yo, tirando teclas como loco, escribiendo… aunque tenía 4 o 5 años y todavía faltaba mucho para que me enseñaran a escribir.

Mi fascinación por los teclados se manifestaba en cuanto bendito objeto con teclas se cruzara en mi camino en mi día a día y no se salvaban máquinas de escribir, pianos, cajas registradoras, teléfonos, calculadoras, computadoras (claro, muchos años después, cuando las descubrí), etc.

III. Hermosas huellas.

Si bien hay muchas cosas de mi infancia que fui dejando atrás, la fascinación por las teclas, por los teclados y por escribir sigue intacta. Ese chiquito de 4 o 5 años no pensaba ser psicólogo cuando fuera grande, ni tenía idea de lo que era la sexualidad (o si la tenia, pero sin tener idea de saberlo), solo sabía que le fascinaba escribir (aunque no supiera hacerlo y aunque por muchos años disfrutara mucho más el dibujar que el escribir y se imaginara a sí mismo como un dibujante antes que como un escritor), pero por fortuna la psicología y la sexualidad hicieron un buen clic con mis ganas de escribir. Me dan tema.

Por lo menos me quedan dos cosas claras: La primera es que me encanta escribir y las teclas continúan fascinándome. La segunda es que voy a seguir pintándome en una esquina de vez en cuando y de cuando en vez. ¿Y saben qué? Estoy bien con eso, porque tanto la tinta como la pintura secan y dejan una hermosa huella. - Izzy

Café con TCC - VI: Las distorsiones cognitivas.

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Las distorsiones cognitivas son una forma de error en el procesamiento de información. Desempeñan un papel predominante en la psicopatología al producir la perturbación emocional. 

La primera enumeración fue dada por Albert Ellis y fue ampliado por Aaron T. Beck. Las distorsiones cognitivas son las que determinan las creencias desadaptativas (pensamientos automáticos) que producirían la perturbación (reacción emocional y comportamental). 

Estas percepciones y pensamientos distorsionados que realiza el sujeto acerca de sí mismo, del mundo y del futuro, lo llevan a desarrollar estados de ánimo disfuncionales. 

Aprender (y enseñar) a refutar estas distorsiones y sus consecuentes pensamientos negativos, se conoce como reestructuración cognitiva.

Las distorsiones cognitivas más frecuentes.

La lista de distorsiones puede variar de autor en autor y de libro en libro, razón por la cual para propósitos de este post, alteré el listado como aparece originalmente en mi tesis acorde al listado de distorsiones cognitivas citado por Judith Beck en el libro “Cognitive Behavior Therapy - Basics and Beyond”:

Pensamiento de todo o nada (pensamiento dicotómico o en blanco y negro): Se refiere a ver los eventos o las personas bajo la lupa del todo o nada. Ejemplo: “Toda esta relación fue una porquería.”.

Adivinación del futuro (catastrofización): El sujeto predice que las cosas van a ponerse peor o algún peligro está por llegar. Ejemplo: “¿Para qué estudiar si voy a fracasar?”.

Descalificar o descartar lo positivo: Consiste en atribuir que los talentos y logros (todo lo positivo) que uno tiene o que otros obtienen son triviales. También se le conoce como minimizar lo positivo. Ejemplo: Una joven profesional, con una excelente carrera y graduada con honores, al hacer una revisión de su rendimiento laboral describe los éxitos obtenidos desvinculando los esfuerzos realizados o desconociendo que gracias a sus habilidades se pudo llegar a la meta propuesta.

Razonamiento emotivo: Dirigir los juicios en base a los sentimientos. Ejemplo: “Mi compañero de trabajo se ha estado quedando hasta tarde en la oficina con nuestra jefa. Siento celos y sospecho de mi compañero. Basado en estos sentimientos, concluyo que mi compañero debe de estar manteniendo un amorío con ella.”

Rotulación (etiquetación): Asignar rótulos o rasgos negativos globales a uno mismo o a otros. Ejemplo: “Yo soy un/a inútil.”

Magnificación/minimización (magnificar lo negativo y minimizar lo positivo): Subestimar y sobreestimar la manera de ser de eventos o personas. Ejemplo: “No me has llamado, me quiero morir.” “Sacaste un 10 en el examen. Seguro eran preguntas facilísimas.”

Filtro mental (abstracción selectiva): Enfocar y seleccionar solo los puntos negativos y no ver los positivos. Ejemplo: Una persona obtiene una mala calificación en un área de su desempeño y una excelente apreciación general sobre sus cualidades, carácter y dedicación; sin embargo desecha estas últimas y considera que ha fracasado totalmente basado solamente en la mala calificación.

Lectura de la mente: El sujeto supone que conoce lo que la gente está pensando sin tener suficientes evidencias sobre sus pensamientos. Ejemplo: “Yo sé que ella está pensando que yo no estoy preparada para este trabajo.”

Generalización (o sobre-generalización): Hace referencia a tomar casos aislados y generalizar su validez para todo. Ejemplo: “Ella no vino a la cita. Todas las mujeres son unas malditas.”

Personalización: También conocida como falsa atribución, consiste en asumir que uno mismo u otros han causado cosas directamente, cuando muy posiblemente no haya sido el caso en realidad. Cuando se aplica a uno mismo puede producir ansiedad y culpa, y aplicado a otros produce enojo exacerbado y ansiedad de persecución. Ejemplo: “A mi madre le dio un ataque. Tiene que ser culpa mía por no haberla llamado desde hace días.”

Expresiones con “debe” o “debería” (exigencias, demandas): Se trata de concentrarse en lo que uno piensa que "debería" ser en lugar ver las cosas como son, y tener reglas rígidas que se piensa que deberían aplicarse sin importar el contexto situacional. Ejemplo: “Aunque la haya mandado al diablo, debería de llamarme para ver cómo estoy.”

Visión de túnel: Solo se ven los aspectos negativos de una situación. Ejemplo: “El profesor de mi hijo no puede hacer nada bien. Es criticón e insensible y pésimo educador.”

Ya saben, la próxima vez que se encuentren sintiéndose o actuando mal, deténganse un momento y háganse la siguiente pregunta: “¿En qué estoy pensando?” Es probable que detecten una (o varias) distorsiones cognitivas en su forma de pensar que no les están haciendo nada de bien y que no vendría mal cambiar por pensamientos más sanos, realistas, flexibles y adaptativos. - Izzy.

Próxima parte: Práctica de la Terapia Cognitiva.

Café con TCC - V: La Terapia Cognitivo Conductual (T.C.C.) - I.

El esquema básico.

La Terapia Cognitiva está basada en el modelo cognitivo que postula que las emociones y conductas de las personas están influidas por su percepción de los eventos.




Las reacciones pueden ser Emotivas, Conductuales o Fisiológicas. Los pensamientos automáticos son los pensamientos evaluativos, rápidos y breves que no suelen ser el resultado de una deliberación o razonamiento, sino más bien parecen brotar automáticamente.

Los pensamientos automáticos surgen de las creencias. Estas creencias son ideas que son tomadas por la persona como verdades absolutas.

Las creencias más centrales o creencias nucleares son interpretaciones tan fundamentales y profundas que las personas frecuentemente no las expresan ni aun a sí mismas, o no tienen clara conciencia de ellas. Estas creencias nucleares desarrolladas desde la infancia consisten en definiciones, evaluaciones o interpretaciones de sí mismos, de las otras personas y de su mundo.

Las creencias nucleares representan el nivel más profundo, fundamental, rígido y global de interpretación, que influye en los otros niveles. Los pensamientos automáticos representan el nivel más superficial de cogniciones. Entre ambos niveles están las creencias intermedias. Las creencias intermedias están constituidas por:

- Reglas (normas).

- Actitudes.

- Supuestos.


La disfuncionalidad.

Se consideran disfuncionales a los pensamientos que:

- Distorsionan la realidad.

- Son causa de perturbación emocional (emociones disfuncionales).

- Interfieren con la capacidad del paciente para lograr sus metas.


Los pensamientos se pueden evaluar en función de dos conceptos:

- Su validez (ajuste a la realidad).

- Su utilidad o consecuencias (concepción pragmática).


Un pensamiento puede ser disfuncional por uno o más de los siguientes criterios:

- No coinciden con los hechos observables (realidad).

- Aunque se ajustan a la realidad en la observación, incluyen conclusiones erróneas.

- Generan consecuencias disfuncionales, indeseables o que dificultan o impiden el logro de los objetivos de la persona.


Las causas de los pensamientos disfuncionales.

En principio, la terapia cognitiva tiene una visión integrada del origen o causa de los esquemas y respuestas inadaptadas: Las causas genéticas y orgánicas se suman a las experiencias vividas, el entorno y el aprendizaje social. Esta teoría reconoce en las personas la predisposición a determinadas formas de distorsión cognitiva (vulnerabilidades cognitivas), que a su vez predisponen a determinados síndromes.

Las estrategias y los esquemas.

Según Beck las estrategias son formas de conducta o respuestas destinadas a servir a metas biológicas. En los seres humanos el término puede aplicarse tanto a las conductas o respuestas adaptadas como a las inadaptadas.

La integración de los datos sensoriales brutos y la adscripción de significado es función de un orden superior de estructuración conformado por esquemas: estructuras cognitivas que integran y adscriben significado a los datos sensoriales percibidos. El contenido de estos esquemas puede referirse a las relaciones interpersonales o a categorías impersonales (objetos inanimados concretos o abstractos).

El origen de los esquemas.

Este modelo atribuye un origen mixto genético-cultural a los esquemas. Considera lo genético como tendencias innatas sobre las cuales incidirán las experiencias vitales (circunstancias e influencias del entorno).

Cualidades o características de los esquemas.

- Nivel energético o de activación (de latentes a hiperactivos).

- Amplitud (de reducidos a amplios).

- Flexibilidad (de modificables a impermeables).

- Tema (personales, familiares, religiosos, sexuales, etc.).

- Área o componentes (cognitivos, conductuales, emotivos o motivacionales).

- Profundidad o nivel (de nucleares a periféricos).


La triada cognitiva.

Alford y Beck definen como triada cognitiva a los significados o interpretaciones inadaptadas o disfuncionales que la persona hace de:

- Sí mismo.

- Su entorno contextual o sus experiencias.

- Su futuro (metas).


Próxima parte: La Terapia Cognitiva Conductual (T.C.C.) de Aaron T. Beck – II.

Meterse el pie en la boca.

Era súper cute cuando lo hacíamos siendo bebés, eso de meternos el pie en la boca; cuando ya somos adultos, no tanto. Sin embargo, a todos nos ha pasado en algún momento. Decimos algo sin pensarlo demasiado, llevados más por la emoción que por la razón y cuando nos damos cuenta, nos metimos el pie en la boca.

"¿Yo dije eso? ¡Pero si todavía ni aprendí a hablar!"

Hablamos, quizás, desde un lugar equivocado. Hablamos desde nuestra ignorancia, intolerancia, prejuicios, ego herido, indignación neurótica, narcisismo magullado, autoestima abollada, resentimiento, amargura, odio, dolor, tristeza, rigidez, miedos; temas, duelos y procesos no elaborados, elaborados a medias o mal elaborados; sombras y proyecciones. Hablamos desde nuestro estado ego niño o padre en lugar de hacerlo desde nuestro adulto, como debería ser.

Pasa bastante en redes sociales.

Se supone que los profesionales de la salud mental hagamos lo posible por no caer en esto, pero al final del día somos tan humanos e imperfectos como cualquiera, seguro que de vez en cuando y de cuando en vez vamos a meter la pata, ¡y de qué manera! En esos momentos, espero nuestro ego y narcisismo no nos cieguen e impidan aceptarlo, tomar responsabilidad y aprender de nuestros errores. 

Porque muchas de las personas que nos leen le dan cierto peso a lo que decimos, cierto valor, y si dan por apropiado y correcto algo que expresamos desde un lugar inapropiado e incorrecto, estamos haciendo bastante daño. 

Es por eso que les pido que nos lean desde un lugar adecuado. Con mente abierta, con criterio formado, con opinión propia. No se crean ni den por hecho todo lo que decimos y expresamos. Que nos lean haciendo caso siempre a su intuición, a su instinto, a su propia brújula. 

"Es impresionante que seas suficientemente flexible para meterte 
el pie en la boca y la cabeza en el trasero al mismo tiempo."

Aprendan a detectar y reconocer cuando alguien escribe, habla o se expresa desde un lugar equivocado. Si se fijan bien, lo van a notar. La sombra siempre se delata cuando se escabulle por ahí. Muchas veces no hace falta ser psicólogo para darse cuenta, con ser humano basta y sobra.

Es más fácil darse cuenta cuando lo que se expresa o se dice va dirigido a otra persona o grupo de personas, a veces hasta un género entero (por ejemplo, esos comentarios generalizados que empiezan con un “Todos los hombres…” o un “Todas las mujeres…”). 

Casi siempre se hace de una forma indirecta, sin decir que se está hablando de alguien en particular, pero se sabe, porque la negación es una defensa perfecta para quien la usa e imperfecta para quienes la perciben. 

Pero usualmente, cuando lo que decimos informa más (y peor) acerca de nosotros que de aquellos a quienes nos referimos, es una buena señal de que estamos metiéndonos el pie en la boca.

O como dice mi terapeuta: “Cuando apuntas el dedo a alguien, estás apuntando tres hacia ti al mismo tiempo.

Freud era un maestro en encontrar símbolos fálicos en casi todo lo que veía, y dicen por ahí que una vez alguien le preguntó qué simbolizaban los cigarros que tanto disfrutaba fumar. La supuesta respuesta de Freud fue: “A veces un cigarro es solo un cigarro.” 

Y a veces meterse el pie en la boca es solo meterse el pie en la boca, no lo confundamos con perlas de sabiduría. - Izzy

Café con TCC - IV: Práctica de la Terapia Racional Emotiva Conductual (T.R.E.C.)


Los estilos.

Para la discusión o refutación de las creencias el terapeuta puede utilizar diversos estilos:

Estilo Socrático: Lleva a las conclusiones a través de preguntas orientadas.

Estilo Didáctico: Brinda información, explicación, etc.

Estilo Humorístico: Muestra la evidencia a través de lo cómico de una creencia irracional.

Estilo Auto-revelador: Ilustra argumentos con ejemplos de su propia experiencia, de su vida personal.

Estilo Metafórico: Ilustra conceptos con metáforas (“Es como si…”) referidas a temas que resultan familiares al cliente.

Los pasos del abordaje de las demandas.

Para abordar y refutar las demandas es necesario cumplir los siguientes pasos:

1. Establecer el vinculo, definir el/los problema/s y acordar el/los objetivo/s.

2. Elegir por cuál problema empezar.

3. Determinar y evaluar “A” y “C”.

4. Explicar la relación A-B-C si el paciente lo necesita.

5. Evaluar si hay “C” secundarias.

6. Determinar “B”.

7. Mostrar la relación entre “B” y “C” hallados.

8. Refutar las “B” irracionales.

9. Refutar auto-condena y condenas globales (si hubieran).

10. Determinar la “E” (la “B” racional y eficaz).

11. Enfatizar la importancia y necesidad de las tareas de auto-ayuda.

12. Analizar y prevenir contingencias y resistencias en las tareas.

13. Acordar las tareas de auto-ayuda a realizar.

14. Solicitar feed-back y conclusiones.

El “ABC” ampliado.

Teniendo en cuenta el proceso terapéutico, Ellis propone la ampliación del modelo “ABC” que puede presentarse como “ABCDEF”. Las nuevas letras representan:

“D” (“disputing”): La discusión de las creencias o refutación de las creencias irracionales.

“E” (“effective belief”): La incorporación de una nueva creencia de carácter eficaz, funcional y saludable (racional).

“F” (“feeling”): El nuevo sentimiento o emoción, luego de haber modificado las creencias.

Imaginación Racional Emotiva (IRE).

Consiste en hacer que el cliente imagine la situación que le perturba, hasta desarrollar la misma emoción. Se le pide seguir vivenciando la situación, modificando su sentimiento hasta llegar a uno más moderado, apropiado o funcional. La experiencia permite al cliente descubrir:

- Que para modificar sus sentimientos (C) tuvo que modificar lo que pensaba (B) sobre el acontecimiento (A).

- Qué pensamientos tenía antes y qué pensamientos tuvo después (que le permitieron una reacción y emoción apropiadas).

- Su comprobada capacidad de realizar ese cambio de pensamientos para lograr no trastornarse.

Role-playing y psicodrama.

La actuación dramática es un estado intermedio entre la fantasía y la realidad: La modalidad es ficticia pero la experiencia emotiva es muy real. La modalidad ficticia nos permite hacer cosas que aún se encuentran fuera de nuestro alcance en la vida real (expresar emociones temidas, cambiar patrones de conducta, revivir experiencias pasadas). La experiencia emotiva real nos permite conectarnos con los pensamientos que generan dichas emociones y también ensayar nuestras conductas posibles en condiciones emotivas equivalentes a las reales en las situaciones representadas.

Las tareas de auto-ayuda.

La prescripción de tareas para el hogar es un elemento habitual de la TREC. El objetivo específico de la asignación de tareas puede ser, entre otros:

- Cambiar una conducta disfuncional o establecer una adecuada.

- Reducir los pensamientos irracionales y reemplazarlos por otros más útiles.

- Determinar qué tan bien ha entendido el cliente los principios básicos de la TREC.

- Generar un hábito de afrontamiento de las situaciones que le permita una respuesta emotiva y conductual funcional.

Entre las diversas tareas de auto-ayuda se incluyan aquellas orientadas a leer, escuchar, escribir, imaginar, pensar, relajarse o distraerse y hacer. Estas tareas son el corazón del proceso terapéutico y representan la profundización de lo descubierto en la evaluación y discusión de las creencias irracionales para lograr un cambio real y perdurable.

Tres “insights” necesarios para el paciente.

Para el éxito terapéutico se requieren tres “insights” del paciente. Son los siguientes:

- Las personas no se perturban por los acontecimientos sino por lo que piensan sobre los acontecimientos.

- Podemos modificar nuestras formas habituales de reaccionar ante determinadas situaciones.

- Para lograr el cambio necesito aportar mi esfuerzo y tener perseverancia.

Próxima parte: Terapia Cognitiva Conductual (T.C.C.) - Pt. I

El lado “B” de los trastornos obsesivo-compulsivos.

Desde una perspectiva más fría, clínica y de enfoque psicopatológico, los trastornos mentales menos comunes, más raros, extraños e inusuales suelen ser los más interesantes y fascinantes. Es parte de nuestra sombra como psicólogos y terapeutas que así sea. Yo no voy a ser quien haga de cuenta que no es así.

Muchos de estos trastornos no llegan al DSM, se mencionan brevemente dentro del paraguas de algún otro desorden, se incluyen en la bolsa de “trastornos relacionados no especificados” o quedan en lista de espera a la próxima edición, usualmente porque debido a su rareza afectan a poblaciones clínicas demasiado pequeñas como para ser estadísticamente significativas, pero por ahí están, son el lado “B” de los trastornos mentales.

Con la edición del DSM 5, el trastorno obsesivo-compulsivo, que solía categorizarse bajo los trastornos de ansiedad durante el reinado del DSM-IV, tiene ahora su propia categoría: Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados.

El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones (Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusas o no deseadas, y que causan ansiedad o malestar importante) y/o compulsiones (Comportamientos o actos mentales repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida).


El lado “A”.

Con la nueva categorización del DSM 5 se incluyen en el espectro obsesivo-compulsivo trastornos nuevos, así como otros pre-existentes que antes formaban parte de otra categoría o grupo diagnostico, tales como:

Trastorno dismórfico corporal: Preocupación por uno o más defectos o imperfecciones percibidas en el aspecto físico que no son observables o parecen sin importancia a otras personas.

Trastorno de acumulación: Dificultad persistente de deshacerse o renunciar a las posesiones, independientemente de su valor real.

Tricotilomanía (trastorno de arrancarse el pelo): Arrancarse el pelo de forma recurrente, lo que da lugar a su pérdida.

Trastorno de excoriación (rascarse la piel): Dañarse la piel de forma recurrente produce lesiones cutáneas.

También tenemos el Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados inducidos por sustancias/medicamentos y debido a otra afección médica.

El lado “B”.

Los trastornos obsesivo-compulsivos del lado “B” nos llevan en un viaje por el globo, ya que se trata de trastornos culturalmente vinculados, es decir, característico de las culturas, creencias y costumbres particulares de cada región. Entre ellos tenemos:

Shubo-kyofu: Variante de taijin kyofusho (una forma japonesa de fobia social) que es similar al trastorno dismórfico corporal y se caracteriza por miedo excesivo a tener una deformidad corporal. Se trata de un síndrome vinculado culturalmente al Japón. La diferencia con el trastorno dismórfico corporal yace en las diferencias culturales entre occidente y oriente. En Japón, el énfasis se coloca sobre el grupo, a expensas del individuo. ¿Qué significa esto? En el trastorno dismórfico corporal, el temor es de vergüenza debido a la deformidad, mientras que en el shubo-kyofu, el temor yace en que la deformidad personal avergüence u ofenda a las otras personas presentes. Puede aparecer a cualquier edad y a menudo empeora a través del tiempo si no es tratada. Quien la sufre se enfoca obsesivamente en una parte del cuerpo. El foco puede cambiar, pero el miedo se enfoca en una parte a la vez. En Japón, al igual que los demás subtipos de taijin kyofusho , el shubo-kyofu se trata con terapia Morita.

¿En qué consiste la terapia Morita? Bien, el problema con los síndromes vinculados a una cultura específica (en este caso, oriental) es que son resistentes a la medicina y terapia occidentales. Desarrollada alrededor de 1910, la terapia tradicional Morita es una progresión en cuatro fases altamente regimentada diseñada para ayudar al cliente a aprender a aceptar y redirigir sus pensamientos. La fase uno implica reposo en cama en aislamiento total. Las fases dos y tres se enfocan en el trabajo (escribir un diario, trabajo manual y lecturas sobre la importancia de la auto-aceptación y el esfuerzo positivo) y solamente la fase cuatro incluye técnicas terapéuticas.

Koro: Relacionado con el síndrome dhat (una condición encontrada en las culturas del subcontinente indio en la cual los pacientes varones reportan sufrir de eyaculación prematura o impotencia, y creen estar pasando semen en la orina), un episodio súbito de ansiedad intensa de que el pene (o la vulva y los pezones en las mujeres) se retraerá en el cuerpo y posiblemente causará la muerte. Es un síndrome vinculado culturalmente y tiene ocurrencia global, con un historial de casos de histeria masiva en África, Asia y Europa. 

Jikoshu-kyofu: Variante de taijin kyofusho que se caracteriza por miedo a tener un olor corporal desagradable. También se denomina síndrome de referencia olfativo, un trastorno mental en el que hay una falsa creencia y preocupación persistente sobre la emisión de olor(es) corporal(es) anormal(es) que son desagradables y ofensivos para otros individuos. Quienes padecen este síndrome a menudo malinterpretan los comportamientos de los demás como referenciales a un olor corporal que en realidad no existe y no puede ser detectado por otras personas. Este trastorno suele ir acompañado de vergüenza, angustia significativa, conducta de evitación, fobia social y aislamiento social.

Ya saben, ¡que estén bien! - Izzy

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Café con TCC - III: Terapia Racional Emotiva Conductual (T.R.E.C.) - Creencias irracionales habituales.


Las creencias irracionales habituales.

Ellis enuncia las siguientes 11 creencias irracionales que incluyen demandas y otros supuestos que considera los más característicos de los pacientes, de acuerdo a su experiencia clínica:

1) Los humanos adultos tienen una imperiosa necesidad de ser amados o aprobados por toda otra persona significante en su comunidad.

2) Uno debe absolutamente ser competente, adecuado y exitoso en todas las cosas importantes o, caso contrario, uno es una persona inadecuada o inservible.

3) Las personas deben absolutamente actuar honradamente y consideradamente y, si no lo hacen, son unos villanos condenables. La gente es sus actos malos.

4) Es tremendo y horrible cuando las cosas no son exactamente como uno desearía ardientemente que fueran.

5) Las perturbaciones emocionales son causadas externamente y las personas tienen poca o ninguna capacidad para aumentar o disminuir sus sentimientos y conductas disfuncionales.

6) Si algo es, o puede ser, peligroso o temible uno debe estar constante y extremadamente preocupado por ello y seguir haciendo hincapié en la posibilidad de que ocurra.

7) Uno no puede enfrentar las responsabilidades y dificultades de la vida y es más fácil evitarlas.

8) Uno debe ser completamente dependiente de los otros y necesitarlos y uno principalmente no puede conducir su propia vida.

9) Nuestra historia pasada es un importante total determinante de nuestra conducta actual y, si algo ha afectado alguna vez fuertemente nuestra vida, deberá tener indefinidamente similar efecto.

10) Las perturbaciones de las otras personas son horribles y uno debe sentirse sumamente alterado por ellas.

11) Invariablemente existe una correcta, precisa y perfecta solución para los problemas humanos y es tremendo si no se puede encontrar.

Ellis observa que todas las demandas absolutistas pueden agruparse en tres clases:

- Demandas sobre uno mismo (“yo debo…” o “yo necesito…”).
- Demandas sobre los otros (“él debe…” o “tú debes…”).
- Demandas sobre el mundo (“el mundo o la vida debe…”).

Origen de las creencias irracionales.

Según J. Camerini (2004), si bien Ellis reconoce la influencia cultural y parental en la transmisión de los valores, metas y normas de conducta que dan pie a las creencias, le asigna importancia también a lo que considera una tendencia natural e innata de los seres humanos consistente en ser altamente influenciables por esos mensajes y a transformarlos creativamente en demandas rígidas y absolutistas.

Los derivados.

Las creencias irracionales nucleares (demandas absolutistas) traen aparejadas:

- La tremendización o exageración del daño o significado del hecho.
- La no-soport-itis o baja tolerancia a la frustración (BTF).
- La condena global de uno mismo, de otras personas o del mundo.

Los síntomas secundarios.

La teoría también considera las “C” secundarias y terciarias (consecuencias o síntomas secundarios y terciarios). El concepto se basa en que a veces una emoción o conducta puede ser percibida por la persona como un acontecimiento secundario y, de acuerdo a lo que piense sobre el generar otra emoción o conducta secundaria. De la misma manera, pensando sobre el síntoma secundario se puede llegare a uno terciario, y así sucesivamente.

Auto-aceptación versus autoestima.

Respecto al concepto de autoestima, Ellis considera que implica una auto-evaluación o calificación en una escala de valores que se origina a partir de:

- Nuestros éxitos o fracasos con relación a metas o ideales;
- Las opiniones (reales o supuestas) de otras personas (en especial las significativas) sobre nosotros.

Esto resulta una fuente de trastornos, ya que puede conducir tanto a una sobre-valoración insostenible como a una desvalorización peligrosa ante los fracasos o rechazos. Además, es un concepto irracional, por cuanto:

- Nadie tiene éxito en todo ni fracasa en todo y es imposible asignar un valor general a una persona como tal.
- Lo apropiado es calificar a las acciones y no a las personas.
- La opinión de otros no puede modificar lo que realmente somos.

Como alternativa, Ellis propone el concepto de auto-aceptación consistente en algo que podría llamarse el amor incondicional a nosotros mismos, querernos y valorarnos por el hecho de existir, sin calificarnos en ninguna escala de valores.

Encuadre filosófico humanista.

La orientación humanista de la TREC se destaca por:

- El reconocimiento y aceptación de las personas como humanos falibles.
- La ubicación del hombre en el centro de su universo, es decir como el principal responsable de alterarse o no.

Próxima parte: La Terapia Racional Emotiva Conductual de Albert Ellis (Modelo T.R.E.C.) - Práctica de la T.R.E.C.

Rompehechizos y perduraprofecías.

Mi terapeuta siempre me dice que toda persona que llega a tu vida lo hace para dejarte una enseñanza. Yo creo lo mismo, a sabiendas de que esto no es siempre tan evidente, ni tan sencillo de conciliar. Y es que hay personas que llegaron a nuestras vidas y desearíamos jamás lo hubieran hecho, de igual manera que hay quienes ya se fueron y deseamos se hubieran quedado. ¿Qué les puedo decir?, así es la vida, un eterno proceso de aprendizaje.

Más aprendo de mis mentores, guías, supervisores, colegas, pacientes, libros y todo lo demás también, más me doy cuenta de que para muchos, o quizás para todos, nuestra vida adulta tiene todo que ver con dar significado a nuestra infancia, a los anhelos que quedaron en anhelos, en las estrategias de supervivencia que ya no sirven y hay que cambiar o actualizar, en las dinámicas y patrones que hay que romper, para no seguir en esos círculos toxicas, viciosos y perpetuos que parecen permanecer por generaciones en tantas dinámicas familiares.

Y he aquí donde entran los “rompehechizos” y “perduraprofecías”. Quienes lleguen a nuestras vidas podrán cumplir uno u otro rol. Si se ponen a pensarlo, quizás se den cuenta quienes en sus vidas han sido “rompehechizos” y quienes, por el contrario, se ganaron el título de “perduraprofecías”.

Los “rompehechizos” o rompedores de hechizos son aquellas personas que llegan a nuestras vidas y nos abren los ojos, nos quitan la venda, nos regalan una forma nueva de ver el mundo, a los demás y a nosotros mismos. ¡Son esas personas que nos ayudan a crecer! Los que nos dan permiso para dejar de ser o hacer (dejar de ser la víctima, dejar de hacer todo por los demás y nada por nosotros) o para ser y hacer (ser nosotros mismos, hacer lo que nos apasiona). Me gusta pensar que los “rompehechizos” no son “seres de luz”, “iluminados” ni nada por el estilo, sino seres que al haber hecho las paces con su sombra y habiendo reclamado como propios sus aspectos buenos y malos, positivos y negativos, son libres de darse el permiso de compartir su luz, sin negar su sombra.

Los “perduraprofecías” o perduradores de profecías son aquellas personas que, por el contrario, llegan a nuestras vidas como viva encarnación de la repetición de todo aquello de lo que necesitamos liberarnos. Son la piedra perpetua con la que amamos darnos de frente, a toda velocidad y a todo color. Nuestro sabor predilecto de toxicidad. Son los que prefieren que vayamos por la vida con los ojos cerrados, con la venda bien puesta y con la visión más sombría, amenazante y distorsionada del mundo, los demás y nosotros mismos. ¡Son esas personas que no quieren que crezcamos, porque ellos tampoco han podido hacerlo! Son quienes en lugar de repartir permisos, nos legan profecías destinadas a cumplirse: seguir repitiendo el mismo patrón, perpetuar las dinámicas familiares disfuncionales, crecer y vivir acostumbrados a respirar toxicidad. Los “perduraprofecías” le tienen terror a su sombra, todo lo ven proyectado en los demás: lo bueno, lo malo, lo positivo y lo negativo. Tienen mucho miedo de “mirar para adentro”. Y cuando se vive peleado con la sombra, es imposible tener luz para compartir.

Como adultos, tenemos el permiso para elegir quienes queremos ser, tanto en nuestras vidas como en las de los demás, un “rompehechizos” o un “perduraprofecías”. Y ustedes, ¿quién prefieren ser? - Izzy